El MSS: un sindicato que lucha por el pueblo trabajador

Son pocas las ocasiones en que los gobiernos impulsan medidas que benefician directamente al pueblo trabajador. Por eso, cuando se logra una legislación que mejora las condiciones de vida de quienes trabajan, es necesario reconocer ese avance, defenderlo y continuar luchando para ampliarlo. Un ejemplo es la aprobación de la Ley 47 de 2021, Ley de Salario Mínimo de Puerto Rico, que estableció aumentos escalonados al salario mínimo entre 2022 y 2024, elevándolo de $7.25 a $10.50 la hora. El objetivo establecido por la ley es que ninguna persona que trabaje a tiempo completo permanezca bajo los niveles de pobreza.

Sin embargo, esta ley no se limitó al aumento salarial, también creó la Comisión Evaluadora del Salario Mínimo (CESM), una comisión multisectorial y permanente encargada de evaluar las condiciones económicas de la clase trabajadora y estudiar periódicamente el salario mínimo. La CESM está compuesta por representantes de la clase trabajadora, representantes patronales, economistas y representantes del gobierno. Su propósito es que las decisiones sobre el salario mínimo se fundamenten en estudios económicos y en la realidad de quienes viven de su trabajo. 

Los resultados iniciales de esta política fueron significativos. Los estudios realizados por la comisión mostraron que para el 2024 alrededor de 250,000 familias se beneficiaron del aumento del salario mínimo, que el índice de pobreza se redujo en un 3% y que aumentó el empleo y, con ello, la capacidad de consumo de la clase trabajadora.

El nuevo ataque patronal con el PC 1115

Los patronos, como siempre ocurre, no aceptaron los aumentos en el salario mínimo, por eso, en febrero de 2026, el representante Roberto J. López Román presentó el PC 1115, un proyecto que proponía derogar la Ley de Salario Mínimo, eliminar la Comisión Evaluadora del Salario Mínimo y devolver a la Legislatura la facultad de establecer el salario mínimo de Puerto Rico. Una legislatura que desde 2009 no había aumentado el salario mínimo.

Frente a este ataque, el Movimiento Solidario Sindical (MSS), junto con otros sindicatos y organizaciones sin fines de lucro, se organizó para defender la Ley 47 y, particularmente, la permanencia de la CESM. Para el MSS, defender la Comisión Evaluadora significa defender un mecanismo que permitió aumentar el salario mínimo de $7.25 a $10.50 y que, además, establece la obligación de evaluar continuamente las condiciones económicas de la clase trabajadora. No se trata solamente de defender un aumento salarial ya alcanzado. Se trata de mantener una herramienta que permita continuar evaluando qué salario necesita una persona trabajadora para vivir dignamente.

Un salario justo no puede establecerse ignorando el costo de vida, las condiciones económicas del país y las necesidades de las familias trabajadoras. Por eso es fundamental que existan mecanismos permanentes de evaluación y que la clase trabajadora tenga participación en las decisiones que afectan sus condiciones de vida.


La lucha sindical va más allá de los Convenios Colectivos

En el Movimiento Solidario Sindical sabemos que la organización sindical puede producir cambios concretos. Las trabajadoras y trabajadores organizados en nuestros sindicatos han conseguido aumentos salariales anuales y mejores condiciones de trabajo mediante la negociación de convenios colectivos. Sin embargo, también sabemos que la mayoría de las personas trabajadoras no está organizada sindicalmente. Apenas el 2% de quienes trabajan en el sector privado están organizados en un sindicato. Por eso, nuestra responsabilidad no termina en la defensa de nuestra matrícula unionada.

Como sindicato, entendemos que mejorar las condiciones de trabajo de toda la clase trabajadora —con y sin unión— significa mejorar la calidad de vida en Puerto Rico. Cuando aumentan los salarios, cuando se reducen los niveles de pobreza y cuando las personas trabajadoras tienen mayor capacidad para satisfacer sus necesidades, se beneficia también el país. Por eso, la lucha por salarios justos, mejores condiciones de trabajo y mayor participación de la clase trabajadora en las decisiones económicas y políticas es, por tanto, una lucha que trasciende cada lugar de trabajo.

El MSS en primera fila

La defensa del salario mínimo es parte de una visión más amplia del sindicalismo. Los sindicatos no podemos limitarnos a negociar Convenios Colectivos mientras las condiciones económicas de millones de personas trabajadoras se deterioran. Tenemos que participar en las discusiones públicas, impulsar políticas que beneficien al pueblo trabajador, denunciar aquellas que afecten sus derechos y defender las conquistas que han sido producto de años de organización y lucha.

La experiencia con la Ley 47 demuestra que cuando la clase trabajadora se organiza y participa en los procesos políticos y económicos del país, puede lograr cambios concretos. En el MSS creemos que los sindicatos tienen que estar en primera fila en esa lucha: defendiendo salarios justos, mejores condiciones de trabajo y políticas públicas que permitan que quienes trabajan puedan vivir con dignidad. Mejorar las condiciones de la clase trabajadora es mejorar la vida de Puerto Rico.


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